Gastronomía y Pesca
Los antiguos descendientes de las culturas Valdivia y Manteña demostraron ser excelentes navegantes y hábiles pescadores. Su herencia milenaria se mantiene viva a las puertas del siglo XXI en el corazón de la costa manabita. Los puertolopenses, al igual que sus antepasados, viven del mar, de sus productos y de su riqueza inagotable: la pesca es su existencia terrenal y el alma de su identidad cultural.
Hoy, Puerto López se ha convertido en uno de los destinos más fascinantes de ecoturismo en Ecuador, donde la tradición pesquera artesanal convive en armonía con el turismo sostenible, el avistamiento de ballenas jorobadas y la exploración del Parque Nacional Machalilla. La actividad predominante sigue siendo la pesca artesanal: todos los pescadores del cantón salen en sus pequeñas naves a buscar el sustento en la gran masa de agua del Pacífico.
La utilización de embarcaciones de madera a remo y balsas a vela casi ha desaparecido. En la actualidad, las lanchas son de fibra de vidrio, equipadas con motores fuera de borda que les permiten viajar grandes distancias en un reducido tiempo. Generalmente las embarcaciones zarpan en horas de la tarde para explorar durante la noche el área de pesca, realizan las faenas y retornan al amanecer hasta la playa, donde el malecón se llena de vida, de voces y del aroma fresco del mar.
Las faenas de pesca se realizan con herramientas tradicionales pero efectivas: el espinel, el trasmallo y la atarraya, aunque en algunos casos todavía se usa el arpón. Los productos más destacados, en orden de captura, son la corvina, el camotillo y el cabezudo, junto con el dorado, el huayaipe, el picudo y una gran variedad de especies que llegan frescas cada mañana al terminal pesquero.
El pescador es la vida del mar
El pescador artesanal se mantiene activo durante todos los meses del año, efectuando faenas principalmente durante la denominada “oscura”, que corresponde a la fase de la luna nueva. En esa época el artesano pesca aproximadamente 22 días al mes, guiado por la experiencia acumulada durante generaciones y por el conocimiento ancestral del movimiento de las corrientes y de las fases lunares.
La mayoría de los pescadores artesanales utiliza como único instrumento de navegación la brújula, debido a que sus embarcaciones tienen poca autonomía. Sin embargo, la planificación de sus salidas se basa en la información y en la experiencia profesional obtenida a lo largo de toda una vida dedicada al océano.
Hoy, no obstante, los pescadores artesanales se sienten amenazados por el monopolio de la pesca industrial. Se quejan de la presencia de grandes barcos que atraen los peces con potentes luces y artes no selectivas, dejándolos sin presa. Debido a esta razón, la actividad está decayendo y esto les preocupa profundamente, sobre todo cuando hay “clara” y el pez busca el fondo marino. En 1999, la Capitanía del Puerto de Manta prohibió la presencia de la flota industrial en el área comprendida desde Puerto López hasta la Isla de la Plata. De ahí hacia el oeste, los industriales pueden pescar. Esta medida sigue siendo un punto de defensa permanente de los pescadores locales.
Categorías de pescadores artesanales
El pescador nativo como tal se dedica a la captura de peces y crustáceos, pero dentro de esta gran familia existen también los concheros, los cangrejeros y los larveros. Los concheros y cangrejeros se dedican a la extracción de invertebrados marinos y representan un porcentaje bajo de la fuerza de trabajo. Los larveros se especializan en recoger larvas de camarón.
Asimismo, hay un gran número de personas que participan en labores de apoyo a la pesca: visceradores, taladores, rederos, cargadores, mecánicos, carpinteros de embarcaciones, comerciantes y muchos otros. Cada amanecer en el malecón de Puerto López es un verdadero espectáculo de trabajo comunitario, donde mujeres y hombres transforman el fruto del mar en el sustento de cientos de familias.
Importancia histórica y cultural de la pesca en Puerto López
La temporada de oro de la pesca puertolopense se situó entre los siglos XIX y XX, en un escenario donde el mar parecía una fuente inagotable de alimentos. Desde hace más de 5.000 años, las culturas Valdivia, Machalilla, Chorrera, Bahía y Manteña habitaron estas costas y dominaron el arte de la navegación y la pesca. La concha Spondylus, considerada un molusco sagrado y símbolo de fertilidad y poder, fue el principal producto de intercambio comercial entre los pueblos costeros y andinos hasta la llegada de los españoles.
En Puerto López la atracción por la pesca está profundamente ligada a las costumbres y a la religión. Actualmente existe la asociación Aso Pescar (Asociación de Pescadores Artesanales), integrada por aproximadamente 80 socios y dirigida por el Sr. Alipio Paréales. Esta organización cuenta con una zona en la parte norte del Malecón conocida como el Terminal Pesquero, que sirve para el desembarque del pescado y ofrece servicios importantes como comedores, gasolina artesanal y áreas de eviscerado. Esta obra fue financiada por el proyecto VECEP y la Unión Europea.
Gastronomía del mar: el sabor ancestral de Puerto López
La cocina de Puerto López es un homenaje permanente al océano. Los platos típicos se basan en mariscos frescos, especialmente pescado, pulpo, calamar y camarón. Los más preparados y solicitados por locales y turistas son las cazuelas, los ceviches y el famoso viche, una sopa espesa y cremosa elaborada con pescado fresco, plátano verde, yuca, maíz y una generosa base de maní molido.
También se elaboran platos especiales a base de la ostra Spondylus (concha spondylus), considerada un molusco sagrado desde tiempos precolombinos. Este fruto del mar se encuentra entre los 20 y 120 metros de profundidad, donde generalmente habita en colonias. Aunque actualmente se encuentra bajo estrictas regulaciones de protección debido a su sobreexplotación histórica, sigue siendo un símbolo gastronómico y cultural de la zona.
Entre los platos más representativos que todo viajero debe probar se encuentran:
- Ceviche de camarón manabita – fresco, ligeramente ácido y acompañado de chifles y maíz tostado.
- Cazuela de mariscos – un guiso espeso y aromático cocinado en olla de barro.
- Viche de pescado – el plato emblema de la costa manabita.
- Encocado de mariscos y arroz con camarón.
- Estofados de pescado fresco y de gallina criolla.
- El café de mata, ideal para acompañar cualquier comida.
La gastronomía local se ha convertido en un atractivo clave del turismo gastronómico y del ecoturismo en Puerto López. Cada restaurante del malecón ofrece el pescado del día, pescado que horas antes todavía nadaba en las aguas del Parque Nacional Machalilla.
Pesca artesanal y ecoturismo: un futuro sostenible
En las últimas décadas, Puerto López ha experimentado una interesante transición. Mientras la pesca artesanal enfrenta desafíos como la sobreexplotación, las vedas y la competencia industrial, el ecoturismo y el avistamiento de ballenas jorobadas (de junio a octubre) se han convertido en una fuente complementaria de ingresos para muchas familias de pescadores.
Algunos pescadores han transformado sus embarcaciones para ofrecer tours de observación de ballenas, visitas a la Isla de la Plata (conocida como “la Galápagos pequeña”), snorkel y pesca deportiva responsable. Esta diversificación permite que la tradición milenaria de vivir del mar continúe, pero ahora bajo principios de sostenibilidad y respeto por el ecosistema.
Visitar Puerto López es mucho más que disfrutar de una hermosa playa. Es sumergirse en una cultura viva de más de cinco mil años, donde cada amanecer en el malecón cuenta la historia de un pueblo que ha hecho del océano su hogar, su despensa y su identidad. La pesca artesanal, la gastronomía marina y el ecoturismo forman hoy un trinomio inseparable que convierte a este rincón de Manabí en uno de los destinos más auténticos y enriquecedores de Ecuador.
Ven a Puerto López! Camina por el malecón al amanecer, conversa con los pescadores, prueba un ceviche recién preparado y siente cómo el sabor del mar y la historia de un pueblo se funden en cada bocado. Aquí, el océano no solo alimenta el cuerpo: alimenta el alma.





